sábado, 26 de septiembre de 2009

"Los chicos del coro"

El pasado jueves 24 de septiembre estuvieron actuando en Ronda el coro francés "Los chicos del coro", coristas del colegio Saint-Marc de Lyon. Al finalizar éste, tuve la ocasión de poder entrevistar al director Nicolas Porte, y a Jean-Baptiste, uno de los chicos que desempeñó un papel protagonista en el concierto. Ojalá pudiera poner la totalidad de la actuación, grabada por Canal CharryTV, pero nos tendremos que conformar, al menos de momento, con 3 piezas magníficas: Carresse sur l'océan (trás la entrevista del primer vídeo), Vois sur ton chemin (La más destacada de la película "Los chicos del coro") y Noches de Ronda (en castellano). Espero que lo disfruten tanto como lo hice yo.
Dedicado a mis hermanas, las francesitas.





jueves, 17 de septiembre de 2009

La música une




Conocer se conocen a mucha gente en esta vida. Cada día diría yo, conoces a alguien nuevo. A veces, pasan por nuestro lado y no le prestamos ni atención, otras son esas personas la que no nos la prestan a nosotros... Pero ocurre que sí existe esa atención, por parte de unos y otros, que sí existe ese momento en el que ambos dedican un instante a mirar a la otra persona de frente y ser quienes son, sin más.
Este camino está sembrado de nombres, de caras, de personas que aportan cada día algo bueno a mis días y mis momentos. Ahí están mi gente, que empiezan por mi familia y termina en mis compañeros de trabajo, pasando por todas y cada una de la gente que conozco, cada día de mi vida. Entran y salen muchos (aunque por suerte para mí, salen pocos jejeje) en este mi corazón, y cada cual con su importancia.
En este último mes he conocido dos personas plenas, llenas de vida y de ilusiones. Que tienen un rumbo, un camino y que lo caminan sin cesar. Miguel y María, María y Miguel son dos buenos momentos en mi camino, y que por suerte se están repitiendo. La música es el terreno que nos une, pero qué mejor terreno para unir distintos caminos? Es impresionante ver la inmensa sencillez que enmana de la persona que menos piensas. Y cuán grato es comprobarlo. Cada uno a su manera se abren un hueco en el más que complicado mundo de la música, pero les une la música, la que me ha unido a mí a ellos dos.
El trabajo me llevó a María, y mi hermana Raquel a Miguel. Benditos momentos.

Deseo que ambos alcancen todo aquello que se propongan, y al hacerlo fijen una nueva meta que alcanzar, y así sin cesar. Pues ningún camino debe tener final, si no un nuevo rumbo que tomar.

Besos y abrazos a los dos.
Nos veremos pronto.




miércoles, 16 de septiembre de 2009

Miguel Poveda en "Se llama copla"

Gracias al amigo Florián por currarse estos dos vídeos extraídos del programa "Se llama copla" del pasado sábado 12 de septiembre, en el cual el amigo Miguel Poveda interpretó "A ciegas" y "Tres puñales" además de una pequeña entrevista con la preciosa Eva González. A disfrutarlo.




domingo, 13 de septiembre de 2009

Mi Raquel, una luz en el camino

Una buena familia

Hay caminos que no se deben de andar, y caminos que se andan sin ser consciente de ello. Caminar por Estival TV, cada día, ha sido un lujo y un placer a cada momento. Por su gente, a los que me llevo en un gran rincón de mi corazón. Caminar e ir llenándome de ell@s cada día. Con quienes compartiría miles de momentos preciosos y tremendos en intensidad emocional. Cada día, cada momento, agradecía y agradezco el estar tan sólo cerca de alguno de ell@s, por no decir de todos, pues nuestras reuniones se convertían en reuniones familiares, mi familia Destival. A tod@s y cada un@ de ell@s, por darme un segundo del tiempo de su vida en la vida de mi tiempo, gracias, y hasta siempre.

El fín del fín

Al fin el fin.
Como no pude darme cuenta antes de que la única manera de terminar contigo era darte de tu propia medicina. Pagarte con la misma moneda. Pero al fin terminó ya, que no es ni mucho menos pronto. Más bien tarde, pues minaste la impasible paciencia que me caracteriza. Pero hoy todo ha pasado, se acabaron las noches en vela, los sueños perdidos, las ilusiones muertas.
Darte mentira por mentira, y así acabar con tu irreal mundo lleno de mamarrachadas, unas tras otras. Infundiste en mí cientos de detalles que hoy no existen, no más allá de tu invencible imaginación, desbordada de miles de comentarios.
Guionista de una casi imposible vida, te convertiste en la musa de mis días, el centro de mi atención. Y hoy me vienes con cien excusas a todas tus mentiras. Pues se acabó, te he mentido, y te he mentido dónde más te duele. Hoy ya no me importa, ya no me importas.
Y no patalees, no hay derecho a réplica. Ya tuviste bastante tiempo para rectificar, aún siendo yo consciente de que me mentías, y no lo hiciste.
Pues ya no existes. No eres más que un recuerdo feo, aún siendo tan bonita como eres.
Tu tienes tu versión, pero yo tengo la razón, y con eso me basta.
Yo tengo la verdad final.

En el silencio de tu voz...

Que duro se hace el momento en el que alguien sale de tu vida. Sea por el motivo que sea, a veces porqué termina un compañero en el trabajo, a veces porqué un amigo se muda de ciudad que no queda nada cerca, y a veces porqué se pierde el cariñoso contacto que existía entre nuestros dos corazones, ese brote de sincera ternura el uno hacia el otro. El querer.
La vida sigue, claro que sí, pero cada trocito de corazón que se pierde en el camino es un trocito menos. Resignarse es lo único que queda, pero nadie en este mundo sustituirá a ningún otro u otra. Es lo que tienen las personas, que son únicas. Aparecen nuevas, con otros puntos de vista, otra forma de ver la vida, que aportan y que merecen ser tenidas en cuenta tanto como aquellas que han ido perdiéndose por el camino.
A veces somos nosotros mismos los que nos hemos perdido. Y hemos salido de las vidas de aquellos que hoy nos recuerdan con cariño o no, pero que en algún momento nos recuerdan como nosotros a ellos ahora.
Hoy has sido tú la que ha querido salir, y muy a mi pesar. Pero es cierto que la vida sigue. Cerca el uno del otro quizás hubiera sido mejor, quizás no. Con nuestros corazones tan cerca que casi batían al unísono, y cada instante se hacía más soportable sintiéndote así como nos sentíamos.
Ese trocito de mi corazón que hoy se queda atrás, se queda contigo, allá dónde estés, y como tantos otros trocitos que he perdido por esta andadura de vida, se apaga en silencio, aunque siempre con el fuego de la esperanza en el interior, pues la vida da muchas vueltas y el mundo es un pañuelo.
Sólo deseo, aún en la tristeza de que salgas de mi vida, que si me recuerdas alguna vez sea para esbozar una sonrisa en tus labios. Vive, que la vida sigue, aún con un trocito menos en el corazón. Te echaré de menos amiga, creeme, pues el sentimiento ha sido intenso, y los días más aún. Todos y cada uno de ellos, con tu compañía, y el corazón repleto de ti.
Cuidate. Va por ti este trocito de mi corazón para el recuerdo.

Mi flamenco mío

Hoy he vuelto a escuchar compases de flamenco del que me dió la vida. He vuelto a recordar de dónde vengo, de quienes vengo.
Amantes aventureros de otras épocas, mis padres reflejan, aun hoy en día, hasta los últimos toques de guitarras y palmas que acompañaban la voz desgarrada de cualquier cantaor u cantaora del arte más nuestro, el flamenco.
Ni house ni salsa ni chunga chunga (que también me gustan eh), pero el flamenco es la raíz. Es la voz, la que va y viene, la que me cuenta y la que me canta de cualquier sentimiento que pueda aparecer en el ser humano.
" Que por tus besos me perdí...
Y no escuchaba ni a mi mare...
Que por tus besos me perdí...
Y mira la pobrecita... que empleó tiempo...
Pa que yo me diera cuenta... que eras un incierto...
Que eras un incierto niña... que eras un incierto...
Y mira mi pobre mare... Cuantos lamentos..."

Este fandango terminado por alegrías de Cádiz, simplemente, no existe.
Pero al cantarlo me devuelve los sabores de mi casa, de mi gente.
Cuanto echo de menos estar con ellos, hablar con ellos, sentirles. Cada día es un pozo a rellenar.

Hoy volví a encontrarme con mi amiga y antigua compañera de trabajo, Camino. Hace tan sólo unos 4 o 5 días que nos vimos, y sin embargo, el leve reencuentro ha sido mágico. Nunca nadie que no fuese un familiar me había echado tanto de menos en tan poco tiempo.
Camino es diferente. Es un nuevo mundo, es verla y cambiar tantas cosas, ordenar tantas otras.

Y de nuevo me he encontrado con Azu, otro mundo que merece una mención especial. Sonriente, anónima y sin embargo tan amplia en todo ella, habla de lo bien que se siente al encontrarnos con sólo una sonrisa, su sonrisa.
Azu es grande, muy grande!

Finalmente he vuelto a pensar en mí, muy poco tiempo para no crearme una idea equivocada de mi mismo.
Sigo sin encontrar a alguna gente en mi camino. Gente que se alejan, gente que están que no están. Y pienso que me equivoco en buscarlas.
Si no están, no están. ¿Qué carajo hago buscándolas?
Los que sí están son extraordinarios. Ríen, hablan, sonríen, callan. Y llenan, por segundos, por momentos. Y vuelven a llenar.

Al encontrarte de nuevo


Esta noche vuelvo de nuevo a dejar letras sueltas por los rincones vagos del internet. Encontrarme con Azu en esta tardía hora ha vuelto a despertar las sensaciones que tenía cuando alguna vez, al escribir algún renglón, alguien lo leía y servía para algo.
Un camino, una razón, cantaría David. Si supiera que por mi culpa ha brotado alguna lágrima en tu mejilla al descubrir cuántas palabras has leído que siempre han estado dando vueltas en tu mente, y en tu sentir de cada día, las borraría. Pues de ti no quiero más que sonrisas y abrazos, cómo el que tenemos en nuestra foto juntitos. Qué gran momento, cuánta dulzura hasta para una simple foto.
Que te roba el alma! Era la creencia antigua sobre lo que era una fotografía. Y que? Que me la robe. Que se quede ahí en esa foto dónde todo queda reflejado. Tu paz y la mía.
En tu abrazo encontré ternura, encontré fuerza, la que te ayuda a echar los días atrás. En tu mano sobre mi pecho encontré seguridad, la que buscabas al abrazarnos, y la que de seguro encontraste. Y en tu sonrisa encuentro hoy lo que encontré ayer, y buscaré mañana, la sinceridad de tres palabras bien dichas.
La razón la llevas tú, cuán diferente eres. Y sin embargo, entre cuatro letras y un puñado de comas y puntos, cuanto parecido entre tu cabeza loca y la mía perdida.
Tópico y tan típico pero, besos y abrazos.

Ganar la partida

"La patá en los cohones", llama un buen amigo mío a las adversidades que cada uno de nosotros nos encontramos a diario en nuestro camino, esas cositas que nos molestan aunque sea sólo un instante en nuestro quehacer cotidiano. Desde una simple riña con un compañero de trabajo hasta un roce con el coche pasando por un dolor de muela. Cualquier mínimo acontecimiento imprevisto nos molesta, nos desvía del planning cotidiano de que no pase nada, y que llegue pronto la hora de salir de currar.
Dos palabras mal dichas hacen tambalear por unos segundos una bonita relación de amistad, pero vuelven enseguida al lugar de origen. Una mala mirada hace sospechar un momento de dudas interminables, pero el río vuelve a su cauce. Y todo ello porque nuestra forma de ser se impone, y puede con todo ello. Puede con ese mal rato, con ese mal humor que nos ha invadido por un momento. Hoy te has ido, pero has vuelvo al instante, y yo sigo aquí.
No es de pobres la pobre comida. No me molesta tu mala mirada, ni tu triste sonrisa si encuentras en mi un abrazo sincero. Si al arrepentirte buscas mi mano, la vas a encontrar, igual que espero encontrarte yo cuando te busque, y sé que si. Porque ningún dolor dura cien años, y los años me han enseñado a no dejarlos pasar. A aprovechar cada momento, que todos necesitamos la sonrisa del prójimo, la tierna mirada del que está frente a ti.
Y aunque tu mundo no esté en ese preciso instante despierto para recibir ninguna sonrisa, tu alma se ilumina. Tu subconsciente se altera, memoriza, graba ese momento y luego recuerdas lo magnífico que fue que te sonrieran en ese preciso segundo, porque te devolvieron en esa sonrisa un nuevo soplo de vida, una alegría perdida, que te encamina hacia un nuevo destino, una nueva ilusión.
Y ganas la partida. Porque siempre hay que ganarla.

El camino que no camine

Por errores muchas veces, por insensatez otras muchas también, el cauce de nuestro río no discurre por el trazado más evidente y a veces más deseado. Pero nada en la vida está diseñado. Eso de que todo está escrito está aún por ver. Cada cual construimos nuestro futuro, ese famoso destino. ¿A dónde iremos a parar? ¿Quién lo sabe? Y que me perdonen los videntes, futurólogos, astrólogos y todos los acabados en "ólogos", pero la vida va por dónde la llevamos.
Y no siempre estamos acertados. ¿Cuantas palabras se han quedado por el camino? ¿Y cuantas otras han sobrado? Tantísimas. ¿Cuantas miradas a la nada? Y ¿Cuanto tiempo perdido? Demasiado. Y lo que se perdió, perdido está. ¿Cómo encontrarle una explicación a tanto silencio? Si hoy al ver tu sonrisa todo se borra. Bueno, todo no, pero mucho de ese silencio se vuelve grito.
De nuevo se gira una página de este inmenso libro que es nuestra vida, y ya son muchas las cosas vividas pero me empeño en creer que son menos de las que me quedan por vivir aún. Tú, estás ahí, y mira cuanto tiempo todavía para seguir estando cerca de ti. Seguir disfrutando de tus sonrisas, de tus miradas, que al fin y al cabo es lo único importante que recordaremos si algún día nos perdemos de vista definitivamente, o será lo más maravilloso que ocurra cada día si no dejamos de vernos de por vida.
Y cada día procuraré hacer resplandecer mi sonrisa para poder disfrutar de la tuya cuando me la ofrezcas. Seguiré intentando arrancarte un brote de alegría con mil pamplinas que llenan mis armarios esperando ser lanzadas al viento para que tu las recojas, y seguiré dándote pellizquitos en el corazón cada vez que pueda, para que sepas que no te olvido, y quizás también para que no me olvides tú a mi. Buenas noches

El tiempo que pasa no vuelve

Cada minuto cuenta, ya lo dijo algún relojero. Y cada segundo que pasa sabiendo que estás bien, más aún. Que sonrías, que tu sonrisa mueve el mundo, mueve mi mundo. Y aprovechar esos instantes, dar todo para que no pasen los momentos por nada, para nada. Que el tiempo a veces pasa sin frenos y en cuesta abajo, y arrolla nuestros instantes, pero se detiene al estar tú cerca. Una simple mirada, dos palabras, una sonrisa y el mundo se pinta de otro color, la vida toma un nuevo sentido.
Hay cosas que es mejor dejarlas en el tiempo, la mayoría de ellas, y otras quedarán irremediablemente atrás también, pero con dura resignación. Tus palabras, tu mirada... Tu sonrisa... Cada detalle me estremece y me transporta a otro pequeño mundo dónde habla mi corazón, dónde manda el tuyo. Y el tiempo se para.
Y todo eso se graba en mí, a fuego, y queda para los restos. Quedas, después de todo, lo bueno, lo malo, lo regular, pero queda lo bueno. Como decía Mecano, lo demás está de más. ¿De qué me sirve envenenarme con los malos ratos?¿ Y envenenarte a ti? ¿Y a los demás que vienen después?
Ningún tiempo pasado será nunca mejor, ninguno más que el que viva hoy contigo cerca de mí.

Estás en mi camino

Los días se siguen pero ninguno es igual, y es cierto. Pese a la cada vez más invasora rutina diaria del trabajo, cuando menos te lo esperas aparece un momento diferente. Y ese momento puede ser una simple mirada, encontrarte con alguien conocido pero que no veías desde hace un tiempo, desde hace unos días quizás. Puede ser unas risas con los compañeros de trabajo, o unas carcajadas sin fin como las de esta misma tarde.
Ayer no sonreías, hoy sí. Un "me alegras el día" nos lo alegra a los dos. Son pequeños detalles que llenan un saco, y que hacen que cada día tenga su punto diferente, y que animan a vivir el próximo día esperando la sorpresa.
Y al vivir esos momentos te llenas. Porque no te lo esperabas en el día de hoy, porque deseabas tanto que ocurriera, y porque sientes que así deben de ser las cosas. Para levantar el vuelo del día a día, y ayudar a que los demás lo levanten también. Desconectas de la pesadez del momento en el que además, cientos de pensamientos negativos invaden tu mente, anulando casi la sonrisa en tu rostro, y sientas que la vida está alrededor, que nada puede más que el reírse y dar la vuelta a todo eso que te anula.
Las cosas más deseadas llegan, a paso lento o no, pero llegan. Un nuevo trabajo, un cambio de casa, una noche de fiesta como Dios manda, un nuevo sentido a tu vida, un nuevo amor, etc.... Todo llega. Sólo tienes que estar ahí, aguantando el tirón, no decayendo nunca y esperando esos momentos que aparecen de pronto, e iluminan de nuevo el camino a seguir. No tienes que rendirte nunca, pues existen mil caminos, y cada uno con mil buenos momentos distintos. Levanta el ánimo y escoge tu camino, que el mío ya me lleva a ti.

Las manos se me han estremecido al escribir el "Tú" que me sirve de título al recordar tu cara y esa divina sonrisa que tienes. Y al pensar en la enorme suerte que tengo de formar parte de tu círculo de amistades, inmenso imagino, pues eres la vida en persona. Se te echa de menos cuando no estás.
Con la sinceridad por bandera, tengo que decir que recordando tu sonrisa voy rellenando cada momento del día, cada día que vivo. E imaginar que pudiese ni siquiera algún día cruzar unas palabras contigo, y conocerte más y más, lo cual me convierte en víctima de mi propia curiosidad, y saca a flote mis mejores sentimientos y mis más amplios deseos de agradar. Y así creo que lo hago, pues tu sonrisa no decae, y si lo hace, pues a trabajar el doble para volver a verla.
De este modo, has conseguido en mí una confianza que se amplía cada día que pasa, y un interés por conocer cómo estás en cada instante, qué cosas ocurren en tu mundo, y en cuales puedo ayudarte para que nada impida que tu camino sea el que quieres tomar. Pero no hablemos de mi, pues si me siento así de bien es por ti. Tierna, sincera, con picardía, por ser de la tierra que somos, y maravillosamente buena persona.
Claro que suena a peloteo, pero es la admiración que consigue eso.
No quiero aburrirte más, y siempre sabes dónde estoy, y lo más importante, sabes que estoy, siempre.
Besitos.

La sonrisa que pierdas

En la noche es dónde antiguamente nacieron las leyendas más oscuras y más tristes que hoy en día aún perduran en el tiempo. Una de ella, de la cual posteriormente derivaría como elemento representativo la máscara, era la de disfrazar el alma, ocultar pensamientos y sentimientos en otra fachada que no era la nuestra, mentir. Pero es un cuchillo de doble filo, un arma que puede convertirse en mortal, asesina de uno mismo. Y es cierto que para ocultar, para mentir, se convierte uno en todo un actor, muy a pesar nuestro, pues algunas mentiras nacen y crecen en nosotros mismos sin mandarlas a llamar. Crece un guión no siempre planificado, pues muchos detalles van saliendo al paso, van creciendo conforme crece también el engaño en sí. Y esto puede llegar hasta el punto de fundirse en el papel que uno desarrolla. Creerte la mentira. Perderte entre las ramas e interpretar el engaño como verdad. Morir en el vicio.
Alguien dijo alguna vez "Miénteme a mi, pero recuerda tú la verdad."
Porque llega el momento de esa verdad, y sale a flote. A veces viene sigilosamente, otras veces viene de golpe ¡Splash! y te tortea. Y todo el trabajo que le ha costado a esa mentira crearse, creerse, crecerse, todo ese tiempo es perdido, porque la verdad ataca, y siempre gana la partida. Y pierdes tú, y es mejor así.
¿Porque? Pues porqué ¿De qué sirve el engaño? Si con una verdad a tiempo, y su consecuente y consiguiente lamento, pena y sufrimiento de un tiempo limitado se evitará el llanto y el dolor de una eternidad. Todo final duele, y el final de una mentira más, porque había conseguido construirse un fuerte a su antojo, con sus torres de vigilancia, sus turnos de guardia, su depósito de armas, etc... porque todo se derrumba.
Y vivirás más tranquila en la inmensidad de la verdad, la paz de disfrutar lo que vives cada día, cada momento de tu existencia. Y volverás a sonreír, y volver a sentir que sonríes. Y como bien me dices siempre, necesitas de mis sonrisas y alegría pero no te imaginas cuánto necesito yo de las tuyas.

El buen humor de las palabras

¿Porqué se escribe? Quizás por la necesidad de dejar constancia de pensamientos y sentimientos que de otro modo no se reflejan, o no se consiguen reflejar adecuadamente. ¿Escribe quién habla? ¿Habla quién escribe? No lo sé, sólo sé que yo hago las dos cosas jajaja. Y reírme. Mucho. Tantísimo que a veces lo contagio a los demás, y el buen humor se ha convertido en una misión cada vez menos imposible. Siempre teniendo en cuenta de que se rían contigo, y no de ti. Aunque esto segundo ocurre también, sin buscarlo, por una metedura de pata o cosas así, pero si sabes llevarlo, no te afecta en negativo. Yo sé llevarlo.
Pero el buen humor no es sólo hacer reír sin más, o reírte tú mismo. Es una forma de ser, un modo de vivir. Va contigo, conmigo en este caso, y llena todos esos huecos que la vida te va dejando, y que no son pocos. Amor (desamor más bien), lejanía, pérdida de seres queridos, discusiones con amistades - compañeros de trabajo - familiares (las más dolorosas), etc... son solo algunos ejemplos de lo que a diario llevas contigo, en la cabeza y en el corazón, y que hace que te vayas vaciando poco a poco. Y hay que rellenarlo.
El tiempo a veces es buen compañero. Dejar las cosas correr es una manera de que todo en la vida vuelva a su sitio original, pero pienso que no es suficiente.
Dicen que es innato ver todo en positivo, que va con la persona, que se nace con eso. En cierto modo imagino que será verdad, pero también se cultiva, se labra, se va creando... Cada día, cada momento, cada mirada, cada palabra. Y eso sí que es complicado, las palabras. Hacer sonar en la voz la mezcla de pensamientos y sentimientos que están dentro de ti, acompañado de la melodía que ronda en tu cabeza en ese momento, de la ternura con la que lo has ido fraguando en tu interior, etc.. Para que luego no salga ni la mitad de parecido a todo eso, y la mitad que se pierde, perdida queda.
Es complicado hablar, y plasmar el conjunto de todo tú mismo en unas pocas palabras que cautiven la atención de la otra u otras personas, y mantener ese interés. Conversar es realizar una entrada brillante con palabras interesantes, para luego encadenar otras cientos de palabras más que no decaigan por debajo del nivel ya establecido desde el inicio. Y no es nada fácil. Y la intención seguirá siendo la mejor del mundo, y el sentimiento también, pero las palabras se van perdiendo en la inmensidad de lo turbio y lo pesado, y ahí quedó.
Fácil no es nada en realidad. Todo es un trabajo, una constancia, que desgasta a quién lo pone en práctica, pero que es necesaria para que cada día, cada momento cerca de otras personas, sea meritorio de un aprobado al menos, cuando no de un sobresaliente. Contrariamente a la inmensa mayoría, pienso que la felicidad no está en la otra persona, si no en uno mismo cuando se está con esa persona. Y en uno mismo es dónde hay que seguir buscando los valores más reales y básicos que existen en ti, y que descuidamos tanto que los perdemos.
El mal humor es violencia. Es un daño que hacemos a los demás, y cada cual somos culpable de ello. No se hace daño si no se quiere hacer, es así. A todos nos invade la monotonía, la pesadez de la rutina diaria, el estrés, la saturación de pensamientos sin realizar. Nos invade la pena, sobre todo cuando no debe. Y el mecanismo de defensa es siempre el mismo: mala cara, malos modos, malas palabras, malas miradas, mal comportamiento en general, y, lo peor, pagarlo con el primero que se cruce. Y eso no puede ser.
Hay que buscar alternativas al mal humor, asimilarlo de otros modos diferentes. Aplacarlo, no revertirlo en el exterior, que es el que nos nutre a diario de buenos momentos y malos, pero que no merece en ningún caso una complicación más como la mala uva que podamos tener en ese momento. Hay que reír, sonreír, ser amables. Como dicen, la cara es el reflejo del alma, y lo que hay que notar en tu cara es la tranquilidad que existe en ti.
La sonrisa del payaso no es sólo pintada, va con él.